UNA HISTORIA VIOLENTA
La historia de Irlanda está íntimamente relacionada a su independencia de Inglaterra y la lucha entre católicos y protestantes. De ese conflicto de siglos, además de miles de muertes de ambos bandos, nació el IRA, ejercito de liberación irlandés que reivindicó la lucha armada para conseguir la independencia.
LA LLEGADA DE SAN PATRICIO
Si bien los primeros asentamientos humanos en Irlanda datan del año 8.000 AC, recién hacia el 4.000 AC hay indicios de las primeras comunidades agrícolas que dejaron como legado importantes construcciones megalíticas en varias regiones de Irlanda. Una de las más importantes están situadas en Newgrange y Knowth, en el Condado de Meath. En el siglo VII AC, los celtas ocuparon la región y dividieron el territorio irlandés en cinco reinos. La llegada del cristianismo data del año 423, con el arribo de San Patricio a tierras irlandesas. En muy poco tiempo, el catolicismo se transformó en la religión predominante.
Si bien las incursiones de los vikingos que amenazaron en varias oportunidades a las comunidades irlandesas comenzaron en el 837, recién 17 años más tarde lograron su objetivo. Con una fuerza más poderosa pudieron establecerse en Dyflinn, actualmente conocida como Dublín. Estas invasiones esporádicas se convirtieron en una ocupación permanente en el siglo IX, lo que tuvo como consecuencia que los celtas y vikingos se fusionaran en una nueva cultura que incorporó elementos de ambas corrientes.
LA INVASIÓN DE LOS INGLESES Y EL INICIO DE UNA LUCHA ETERNA
En el año 1.169, los ingleses ocuparon la isla tras derrotar a los reinos irlandeses de Wexford y Dublín. A partir de entonces, Irlanda fue anexada al reino inglés. La conquista de Irlanda finalizó en 1.171 con la caída de Waterford. Aun así, algunos feudos irlandeses menores se mantuvieron independientes de Inglaterra y presentaron una larga resistencia. Y cuando los ingleses se unieron al protestantismo en 1.536, el catolicismo irlandés se convirtió en factor de unión para los que rechazaban la ocupación de sus tierras.
En 1.531, un grupo de irlandeses – los giraldinos - intentó una rebelión contra los ingleses, pero fueron duramente reprimidos por las tropas ocupantes. Una de las consecuencias de esta insurrección fue la decisión del rey inglés Enrique VIII de proclamarse soberano de Irlanda para acentuar su control sobre las tierras de Eire. Pero este gesto no fue suficiente para imponer su autoridad y entre 1.569 y 1.573 estallaron las rebeliones alentadas por la dinastía Desmond, que además del sentimiento independentistas enarboló la defensa del catolicismo contra la intención de la corona inglesa de imponer el protestantismo entre los irlandeses. Inglaterra, además de destrozar las comunidades rebeldes con sus tropas, aceleró el envío de colonos ingleses para acabar con la mayoría irlandesa en los distritos más problemáticos.
En 1.594 los nobles irlandeses lanzaron una nueva rebelión conocida como Guerra de los Nueve Años. Se trató de un conflicto que recorrió toda la isla y finalizó con la derrota y exilio de los rebeldes irlandeses. En 1.601, España envió tropas a Irlanda para apoyar a los católicos que aun sostenían la lucha contra las tropas inglesas, pero la coalición cristiana fue derrotada por las tropas inglesas en la Batalla de Kinsale el 3 de enero de 1.602.
En 1.639 comenzó una nueva ola de rebeliones. Aprovechando la guerra civil que enfrentó a republicanos y monárquicos ingleses durante la Guerra de las Rosas desde 1.641 en adelante, los irlandeses se alzaron en rebeldía y proclamaron un gobierno autónomo. La respuesta inglesa fue despiadada; en 1.649 las tropas de Oliver Cromwell se lanzaron contra los rebeldes irlandeses y los derrotaron. Luego, confiscaron sus tierras y se las entregaron a los pobladores protestantes ingleses e irlandeses. Las tropas inglesas cometieron numerosas masacres en su campaña contra los rebeldes. La cantidad de víctimas irlandesas se multiplicó cuando los pobladores despojados de sus tierras debieron afrontar una severa hambruna. La guerra y el hambre acabaron con un tercio de la población católica de Irlanda.
En 1.689, los irlandeses se dividieron entre aquellos que apoyaban al rey católico Jacobo II y los protestantes que se alienaban con Guillermo de Orange. La contienda finalizó con la derrota de los jacobitas en la batalla de Aughrim en 1.691, resultado que malogró las promesas de Jacobo de devolverles las tierras confiscadas en tiempos de Cromwell.
El relevamiento de los católicos irlandeses de los asuntos de gobierno y las políticas de apropiación de sus tierras para favorecer a los protestantes se mantuvo hasta el siglo XVIII. Desde 1.695, estaba vigente la Ley Popery que prohibía a los católicos irlandeses ejercer cargos de gobierno, ingresar al ejército, poseer tierras o educar a sus hijos en la fe cristiana. En ese periodo, Inglaterra hizo grandes esfuerzos para acabar con las costumbres y tradiciones irlandesas y reemplazarlas por su propia cultura. Fue un esfuerzo vano ya que los irlandeses encontraron en la preservación de sus tradiciones un modo de resistir la ocupación.
UN INTENTO POR LA UNIÓN
En 1.800, Irlanda e Inglaterra firmaron el Acta de Unión, que dio nacimiento al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Grandes sobornos, concesiones de tierras y la entrega de títulos nobiliarios a los parlamentarios irlandeses por parte de los negociadores ingleses garantizaron la firma del Acta. La promesa de permitir la participación de delegados irlandeses en el Parlamento británico fue vetada por el Rey inglés Jorge III con el argumento que dicha participación pondría en riesgo a la iglesia anglicana dada la fe católica de la mayoría de los diputados irlandeses. Esta restricción se mantuvo hasta 1.829, año en que las presiones de Irlanda permitieron el reconocimiento de sus parlamentarios gracias al liderazgo del líder irlandés Daniel O’Connell.
En 1.846, Irlanda atravesó la peor hambruna de su historia cuando la cosecha de papas, la principal fuente de alimentos de los irlandeses, fue alcanzada por una plaga que terminó con la mayor parte de los sembradíos. Cerca de un millón de personas murieron de inanición y al menos tres millones se vieron obligados a migrar, principalmente a Estados Unidos, Canadá, Sudamérica y otros países del Reino Unido. La colonia de irlandeses estadounidenses se convirtió en una fuente de financiamiento y apoyo político a los grupos independentistas, que desde entonces redoblaron su lucha contra los ingleses. Es en ese momento en que los grupos armados recrudecieron sus ataques contra las autoridades y propiedades inglesas dentro y fuera de Irlanda. Su reclamo no sólo tenía por objetivo la independencia, sino que además pedían la restitución de las tierras que habían pasado a manos protestantes en siglos pasados.
El gobierno de Londres respondió con una campaña de represión, pero además entregó una cantidad de tierras a sus antiguos propietarios cristianos. Sin embargo, el deseo de independencia se mantuvo vivo gracias a la acción de dirigentes irlandeses como Michael Davitt y Charles Stewart Parnell, que persistieron en el reclamo político por mayor libertad.
OTRO INTENTO INDEPENDENTISTA
En 1914, el Parlamento británico aceptó tratar dos proyectos para darle autonomía a Irlanda. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial frenó su tratamiento. Para ese momento, los dos grupos armados irlandeses, los Voluntarios de Ulster y los Voluntarios Irlandeses del Sur habían acopiado una importante cantidad de armas importadas desde Alemania. Con el grueso de las tropas británicas en el frente de batalla, consideraron que era el momento apropiado para lanzar una ofensiva armada.
En la Pascua de 1.916 los Voluntarios se alzaron en armas bajo el liderazgo de Padraig Pearse y James Connolly. Unos 3.000 irlandeses intentaron tomar el poder, pero fueron derrotados por la guarnición británica. Cientos de partidarios de la independencia fueron asesinados por las tropas británicas y sus aliados locales. Una parte de los Voluntarios desencantados con el resultado trágico se unió al Sinn Féin, partido político que presionaba por la independencia irlandesa. Eamon de Valera, principal dirigente del Sinn Féin, emergió de esta insurrección como una figura importante del movimiento independentista. Los más radicalizados se unieron al Ejército Republicano Irlandés (IRA por sus siglas en inglés), la facción armada del movimiento. Terminada la guerra, el parlamento británico se negó a reconsiderar la idea de la autonomía irlandesa. Esto fue interpretado como una traición por muchos irlandeses, que vieron entonces en el apoyo a la lucha armada la única salida para obtener la emancipación. Desde 1919, el IRA profundizó su ofensiva contra los ingleses e irlandeses que los apoyaban. Sus adversarios, además de las fuerzas regulares, organizaron un grupo paramilitar denominado Black and Tran formado por protestantes irlandeses, cuyo temible accionar incluía el asesinato de familias católicas, la quema de pueblos enteros, la tortura y la ejecución sistemática de partidarios de la independencia.
Los ingleses promovieron en 1.920 la división de Irlanda entre el sur católico y el norte, en donde predominaban los pobladores protestantes. En diciembre de 1.921, acosado por la violencia que se vivía en las tierras irlandesas, el gobierno británico aceptó firmar el Tratado Anglo Irlandés para otorgarle a ese país la independencia y Michel Collins fue nombrado presidente de la nueva nación. Sin embargo, Edmon de Valera rechazó el acuerdo por considerar inaceptable que se renunciara a Irlanda del Norte y que los funcionarios de Irlanda del Sur debieran prestar juramento de fidelidad a la corona inglesa, tal como lo estipulaba el Tratado Anglo Irlandés. El IRA apoyó la posición adoptada por De Valera. Se inició entonces una áspera guerra civil que se prolongaría hasta 1.923, cuando las fuerzas rebeldes al Tratado fueron derrotadas. Terminada la guerra civil, Irlanda del sur se dedicó a crear las instituciones que le darían viabilidad como nación. El 29 de diciembre de 1.937 se proclamó la Constitución que ordenaba al nuevo Estado Irlandés.
LA CONSTITUCIÓN IRLANDESA
El 1 de abril de 1.949 se aprobó una nueva Constitución para Irlanda que proclamó formalmente la separación definitiva del Reino Unido y se dieron por terminados los acuerdos que aun la unían a sus antiguos ocupantes. Nunca pudo lograrse el objetivo de integrar a los condados de Irlanda del Norte, que se vieron sumergidos en largos periodos de violencia por la lucha entre los británicos y el IRA. Recién en 1.985 el gobierno británico le dio un papel consultivo a Irlanda del Sur respecto a los asuntos concernientes a los condados del norte, que aun administra con apoyo de los protestantes de esa región. En 1.998, los gobiernos de Irlanda del sur y el Reino Unido acordaron darle mayor autonomía a Irlanda del Sur, sin avanzar significativamente en la reunificación de la isla.
Mientras tanto, Irlanda del sur aplicó un profundo programa de reformas económicas y políticas para superar el tradicional retraso de su sistema productivo. En 1.973 se integró a la Comunidad Europea y luego a la Unión que le sucedió en 1.993, Al llegar la década del 1.990, el país comenzó a mostrar una asombrosa capacidad de crecimiento gracias a la apuesta a favor de las industrias tecnológicas. En el mismo periodo, el gobierno irlandés llevó adelante un extenso plan para recuperar las tradiciones culturales perseguidas durante los ocho siglos de ocupación inglesa.
En los meses finales de 2.010, la economía irlandesa entró en una profunda crisis contagiada por la inestabilidad financiera que atravesaba el resto del continente europeo. Un duro programa de ajuste de las cuentas públicas y el salvataje financiero por parte de la Unión Europea pareciera haber mitigado los efectos de la crisis.
Irlanda: una Historia Violenta
Irlanda del Sur es una unidad geográfica formada por una meseta atravesada por diversas formaciones montañosas de regular altura y variada antigüedad geológica. El monte Carrauntuoohill de 1.104 metros de altura es el punto mas elevado de la isla. Su clima es templado y húmedo por acción de las corrientes cálidas que bañan a los mares circundantes.
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Irlanda ha sido citada con frecuencia como uno de los ejemplos de superación de retraso y pobreza generalizada en el siglo XX. En efecto, desde la década de 1.990 ha logrado colocarse dentro del grupo de países de mayor desarrollo humano y económico del planeta partiendo de una situación de extremo retraso al momento de su nacimiento como estado independiente en 1.921. La combinación de políticas de liberalización, intervención selectiva del estado en los asuntos productivos o sociales, una activa actitud exportadora y la educación masiva ha logrado el milagro económico irlandés.
Irlanda del sur posee importantes industrias siderúrgicas, mineras, alimenticias, textiles, químicas, farmacéuticas, de maquinarias, de transporte, de vidrio y electrónicas. El sector agroganadero ha retrocedido en importancia, pero aun es una importante fuente de producción de granos, cereales, papas, azúcar, carnes, productos lácteos, verduras y frutas. El sector de servicios cuenta con un importante desarrollo en software, turismo y bienes financieros.
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La etnia predominante de Irlanda el Sur es la europea, que representa al 96% de la población. De ellos, al menos el 7,5% son inmigrantes procedentes de otras naciones europeas. Las principales minorías son los asiáticos (1,1%), africanos (0,8%), sudamericanos (0,5%) y australianos y neocelandeses (0,5%). Existe una importante comunidad de irlandeses y sus descendientes viviendo en el exterior, estimada en unas 80 millones de personas. Tal número no resulta exagerado, ya que se estima que entre 1948 y 1950 al menos seis millones de irlandeses dejaron la isla. El grupo más numeroso se encuentra en los Estados Unidos, en donde se estima que por lo menos seis millones de personas descienden de los inmigrantes irlandeses. Otras naciones que poseen comunidades irlandesas numerosos son Canadá, Argentina, Chile, Australia, Reino Unido y Brasil.
Los idiomas oficiales son el irlandés y el inglés, aunque el segundo se ha impuesto en la vida cotidiana en la mayor parte de la isla. Algunas comunidades de la costa oeste usan el irlandés como primera lengua.
El 87,4% de los irlandeses son católicos, mientras que el 2,9% pertenece a la Iglesia de Irlanda. Un 1,9% pertenece a diversas corrientes del cristianismo. El 4,2% declara no seguir a ninguna religión. Existen grupos judíos, musulmanes y budistas de menor relevancia numérica.
La etnia predominante de Irlanda el Sur es la europea ”
Aunque el estereotipo suele acotar la cultura de irlanda del sur a las tradiciones célticas, las costumbres locales son mucho más variadas y ricas. El aporte de Irlanda a la cultura mundial parece desproporcionado por el pequeños tamaño de esta nación. Escritores irlandeses de la talla de james Joyce, Jonathan Swift, Samuel Beckett, George Beranrd Shaw, Sean O’Casey, Oscar Wilde, William Yeats y Bram Stoker han aportado obras cumbres de la literatura universal.
Dublín y otras localidades irlandesas han preservado castillos y otras edificaciones medievales que recuerdan los momentos más dramáticos de la historia irlandesa. Las construcciones megalíticas de Newgrange y Knoeth, son apenas algunos de los rastros de la cultura neolítica que habitó la isla. En todo el territorio irlandés se encontrarán granjas centenarias construidas con materiales de la zona, de tal calidad que han logrado preservarse a pesar del paso de los años. También se han conservado los antiguos poemas épicos de Isolda de la Justa y milenarias narraciones plagadas de míticas figuras de duendes poseedores de cuencos llenos de oro y héroes sometidos a tareas reservadas a los dioses.
La sociedad irlandesa ha hecho del catolicismo un emblema distintivo para preservar su cultura ancestral y cohesionarse socialmente. Cada celebración de San Patricio, el santo que llevara el cristianismo a la isla en el siglo IV, es ocasión para renovar el sentimiento religioso y, no resulta contradictorio, el carácter festivo del pueblo irlandés. Aunque muchas veces se reduce la celebración de San Patricio a las ingentes cantidades de cerveza que riegan sus festejos, es además la ocasión para unir a los irlandeses desperdigados por todo el mundo en una misma fiesta colectiva y un modo de recordar las raíces comunes que los unen.
Los irlandeses tienen también sus deportes típicos, tales como el Hurling (un deporte celta jugado con palos y pelotas) y el futbol gaélico, una variación con 15 jugadores y juego manual del deporte más popular del planeta.
Fieles a su estilo alegre, los irlandeses han preservado los ritmos celtas tocados al ritmo del Bodhrán (tambor típico de irlanda) y las flautas. Diversos ritmos como la giga, el hornpipe, el slide y el reel representan diferentes momentos y estados de ánimos. La música irlandesa supo adaptarse a los ritmos contemporáneos y dar nacimiento a grupos e intérpretes de fama internacional como U2, Bob Geldoff, Sinnead O’Connor, The Cranberries y Gary Moore.
Dublín
En su intento por colonizar la isla irlandesa, los normandos vikingos fundaron Dublín en el año 841 y desde allí manejaron el comercio de mercancías y esclavos de la región. En realidad, el sitio era un asentamiento poco numeroso de celtas y luego sede de un monasterio, pero la llegada de los vikingos la proyectó como ciudad de importancia. La capital de Irlanda del Sur es una de las ciudades europeas que ha preservado mejor su acervo histórico. El famoso Castillo de Dublín, construido en el siglo XI es un impresionante ejemplo de la arquitectura militar y fue, durante muchos siglos, un bastión casi inexpugnable. En el centro de la ciudad se puede visitar la Oficina de Correos, edificio que protagonizó los momentos más dramáticos del Alzamiento de Pascua en 1916, cuando los independentistas intentaron expulsar a los ocupantes ingleses. Cerca de allí, el edificio Four Courts, cuyo bombardeo en 1922 inició una furiosa guerra civil entre miembros del gobierno sur irlandés y el IRA. Mas relajada es la visita a la casa natal de Oscar Wilde. En diversos puntos de la ciudad es posible hallar rastros del paso de James Joyce y descubrir como se ajustan los paisajes dublinenses a la descripción de este genio literario.
Cork
La segunda ciudad más grande de Irlanda del Sur nació en el siglo VI a partir de un monasterio fundado en la zona. A causa de los ataques vikingos, la ciudad fue fortificada. Por su importancia militar y económica fue protagonista de los hechos más importantes de la historia de Irlanda. Su centro histórico conserva edificaciones centenarias que reflejan la tradicional arquitectura irlandesa. La muestra mas importante de ese estilo es la San Barr, la catedral de Cork. El edificio del Ayuntamiento posee una gran torre que por mucho tiempo fue la construcción más alta de toda Irlanda.
Galway
Fundada en el siglo XIII por los normandos al mando de Richard Burgo, la ciudad de Galway fue durante siglos la llave para el dominio del sur de Irlanda. La mayoría de las murallas y torres que la protegían se han perdido, pero aun se conservan bellas construcciones militares como el castillo de los Lynch, un impresionante edificio en el centro de la ciudad y el Castillo de Aughnanure, conocida también como la “Torre de los O'Flahertys”. La Iglesia de San Nicolás es celebre por haber recibido en 1447 a Cristóbal Colón cuando era apenas un sonador dispuesto a hallar una ruta hacia oriente navegando por el Océano Atlántico. En el Museo Nora Barnacle se exhibe una colección de objetos de James Joyce donados por quien fuera su esposa.
Además de una copiosa oferta de vuelos internacionales, Irlanda del sur es fácilmente accesible desde los aeropuertos británicos. Puede optarse por los ferrys que parten a diario desde los puertos irlandeses hacia la isla británica.
Existe un sistema de buses públicos confortables y rápidos, pero por lo general los turistas prefieren recorrer Irlanda del sur en automóvil. Como en el Reino Unido, el volante se encuentra a la derecha. También se puede optar por recorrer los paisajes en bicicleta, pero debe tenerse en cuenta que el clima es inestable y las distancias pueden resultar largas.
Colcannon
Para muchos el colcannon es la receta más típica de la gastronomía irlandesa. Se elabora con componentes sencillos, propios de la vida rústica de los antiguos irlandeses. Para prepararlo se requiere un puré de papas – el componente más abundante de la cocina irlandesa – al que se le agrega col hervida, mantequilla, sal y pimienta. Mientras se cocinan los ingredientes, se le agregan ajos, crema de leche y cebollas. (Tips: en ocasiones, los irlandeses agregan monedas en el preparado que sirven como “premio” para el comensal. La tradición indica que esa práctica atraerá la prosperidad a quien las encuentre)
Boxty
Proveniente de los condados del norte de Irlanda, el Boxty forma parte de la comida cotidiana de todos los irlandeses. Se prepara con papa rallada, que es amasada con harina de triga, suero de leche, huevo y levadura hasta formar una pasta. Estirada en forma de discos, se fríe como si se tratara de una crepe. Por lo general se lo sirve con trozos de carne estofada, salchicha frita o tocino (rashers) y con un baño de puré de manzanas encima. (Tips: en algunas regiones de Irlanda el Boxty se prepara con papra hervidas y luego fritas. Todas las variaciones son llamadas boxty)
Irish Stew
Al estilo de los pucheros y estofados de otras partes de Europa, el Irsih Stew forma parte de las recetas tradicionales de la cocina irlandesa. Se elabora con carne de cordero o, ocasionalmente, de cerdo. Se cuece la carne junto con cebollas y papas, a las que se le pueden agregar otras verduras como zanahoria y calabaza. Se lo deja hervir por largo tiempo hasta que la carne esté tierna y se lo condimenta de acuerdo al gusto del comensal.
Coddle
El Coddle es una receta ideal para afrontar los días más fríos del invierno irlandés. Se prepara con rodajas de salchicha de cerdo y tocino dispuestas en finas capas. Se las cuece con rodajas de papa dentro de una olla cerrada. La forma tradicional de preparación incluye el agregado de granos de cebada y algún chorro de cereza para aromatizar la preparación. Mientras se cocina lentamente, se le agrega sal, pimienta y perejil para que adquiera su sabor característico. (Tips: el Coddle es un plato propio del invierno que puede ser incompatible con actividades físicas exigentes luego de la comida)
Bebidas típicas
Cerveza
Irlanda es uno de aquellos países cuyo paisaje estaría incompleto sin la presencia de un buen vaso de cerveza. La más popular de Irlanda es la Guinness, elaborada desde 1759 por la fábrica del mismo nombre. Por lo general los irlandeses prefieren la cerveza negra (Stout) servida a temperatura ambiente, aunque no desestiman las versiones rubias (Harp) y frías en días más templados o la cerveza roja (Smithwicks). Se las toma en vasos grandes llamados Pints o en vasos mas pequeños denominados Half Pints. (Tips: para los que quieren evitar el alcohol, los irlandeses han desarrollado la cerveza Kaliber suyo sabor es, según afirman, indistinguible de sus variantes alcohólicas)
Whiskey
El whiskey irlandés se encuentra entre los más renombrados del mundo por su calidad y alta concentración de sabor. Se prepara a partir del mosto fermentado del grano de cebada molido, que luego es destilada tres veces hasta obtener un licor de alto contenido alcohólico. Antes de ser embotellado, se lo añeja por al menos siete años, en vasijas de roble. El café irlandés, preparado con whiskey, café y nata no fue creado en irlanda sino en EEUU, aunque ya ha sido adoptado como bebida cotidiana por los irlandeses (Tips: muchos irlandeses creen que su forma de producir y añejar el whiskey da lugar al mejor producto de su tipo en el mundo. No es recomendable discutir con los locales sobre este particular, ya que muchos de ellos toman muy en serio la defensa de su whiskey frente a competidores de otros países)
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Tips:
• No se exige visa a los ciudadanos extranjeros procedentes de la Unión Europea, Australia, Canadá, Japón, EEUU, Andorra, Argentina, Bahamas, Barbados, Botswana, Brasil, Brunei, Chile, Costa Rica, Croacia, Chipre, República Checa, El Salvador, Estonia, Granada, Guatemala, Honduras, Hungría, Islandia, Israel, Jamaica, Corea del sur, Latvia, Lesotho, Liechtenstein, Lituania, Malawi, Malasia, Malta, México, Mónaco, Nauru, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Polonia, San Marino, Singapur, Eslovenia, Swazilandia, Sudáfrica, Suiza, Tonga, Trinidad & Tobago, Uruguay, Ciudad del Vaticano, Venezuela, Samoa y Zimbabwe
• El sistema eléctrico es de 220 V y 50 HZ
• El sistema de agua potable es confiable.
• Se acostumbra dejar un 10% del valor de la factura como propina, aunque en muchos lugares se incluye en la factura.
• El delito se limita a algunas zonas marginales de las grandes ciudades. Por lo demás, Irlanda es uno de los países más seguros del mundo para los turistas.
• En ocasiones los pubs pueden ser el escenario ideal para presenciar una disputa entre dos o mas borrachos. Se recomienda no tomar partido y alejarse de aquellos que quieran involucrarlo en una pelea.
• En saludo más usual es el apretón de manos. A menos que un irlandés tome la iniciativa, se debe desechar el saludo con besos cuando no existe confianza para hacerlo.
• Entre mayo y septiembre suelen caer copiosas lluvias en la mayor parte de Irlanda. Cuando se las califica de “copiosas”, no es una metáfora ya que pueden registrarse lluvias intermitentes que duran un mes entero.
• En los pueblos mas pequeños del interior se acepta la presencia de turistas, pero también se exige ser muy discretos a la hora de alterar las rutinas y propiedades de cada lugar.
• Las multas para los infractores de tránsito son muy altas, en particular si se usan estacionamientos reservados para personas discapacitadas o con niños.
Curiosidades
• El alfabeto irlandés tiene sólo 18 letras. Es así que su abecedario no cuenta con la j, ni la k, la q, la v, la w, ni la x, ni la z.
• La obra de teatro mas corta jamás estrenada fue escrita por el irlandés Samuel Becket. Se trata de Aliento, una obra que dura 30 segundos y no tiene ni actores ni diálogo alguno.
• La casa central de la fábrica de cerveza Guinness tiene un contrato de alquiler por 9.000 años.
• En el idioma irlandés no existen las expresiones “si”, “no” ni “poseer”.
• La razón por la cual el icono del arpa está puesto al revés en los documentos oficiales es porque la fábrica de cerveza Guinness registró el símbolo anteriormente, obligando al gobierno a acudir a este subterfugio.
• Una costumbre irlandesa obligaba a clavar una estaca en el corazón de los muertos por suicidio. Esa fue la inspiración de Bram Stoker para crear su método para acabar con los vampiros humanos.